2/6/15

la corrupción y el mérito

Temps de canvis, potser. Ja portem més d'una setmana llegint i escoltant les pors que susciten les -per ara- previsibles majories que poden acabar governant a alguns municipis -també en algunes comunitats autònomes. Pors expressades de moltes maneres, algunes fins i tot raonables. Malgrat tot, hi ha una assegurança força sòlida per a evitar massa disfuncions: existeix una "màquina" organitzativa a les institucions que garanteix la prestació dels serveis públics amb qualitat i eficiència. 

Parlar bé dels funcionaris no sé si està bé, però cal recordar-ho: què hauria estat de les escoles i els centres de salut si els professionals que hi treballen no estiguessin compromesos -más allá del deber- amb la seva condició de servidors públics? 

Pensant-hi, m'ha vingut a la memòria un text de Muñoz Molina que ho explica perfectament i que subscric gairebé totalment (m'emprenyen molt les generalitzacions quan es parla de "la classe política"; són injustes!). És aquest: 

El espectáculo ahora por fin visible de la corrupción no habría llegado tan lejos si no se correspondiera con otro proceso que ha permanecido y permanece invisible, del que casi nadie se queja y al que nadie parece interesado en poner remedio: el descrédito y el deterioro de la función pública; el desguace de una administración colonizada por los partidos políticos y privada de una de sus facultades fundamentales, que es el control de oficio de la solvencia técnica y la legalidad de las actuaciones.

Cuando se habla de función pública se piensa de inmediato en la figura de un funcionario anticuado y ocioso, sentado detrás de una mesa, dedicado sobre todo a urdir lo que se llama, reveladoramente, “trabas burocráticas”. Esa caricatura la ha fomentado la clase política porque servía muy bien a sus intereses: frente al funcionario de carrera, atornillado en su plaza vitalicia, estaría el gestor dinámico, el político emprendedor e idealista, la pura y sagrada voluntad popular. Si se producen abusos los tribunales actuarán para corregirlos.

Está bien que por fin los jueces cumplan con su tarea, y que los culpables reciban el castigo previsto por la ley. Pero un juez es como un cirujano, que intenta remediar algo del daño ya hecho: la decencia pública no pueden garantizarla los jueces, en la misma medida en que la salud pública no depende de los cirujanos. Los ánimos están muy cargados, y la gente exige, con razón, una justicia rápida y visible, pero no se puede confundir el castigo del delito con la solución, aunque forme parte de ella. El puesto de un corrupto encarcelado lo puede ocupar otro. El daño que causa la corrupción puede no ser más grave que el desatado por la masiva incompetencia, por el capricho de los iluminados o los trastornados por el vértigo de mandar. Lo que nos hace falta es un vuelco al mismo tiempo administrativo y moral, un fortalecimiento de la función pública y un cambio de actitudes culturales muy arraigadas y muy dañinas, que empapan por igual casi todos los ámbitos de nuestra vida colectiva.

El vuelco administrativo implica poner fin al progresivo deterioro en la calidad de los servicios
públicos, en los procesos de selección y en las condiciones del trabajo y en las garantías de integridad profesional de quienes los ejercen. Contra los manejos de un político corrupto o los desastres de uno incompetente la mejor defensa no son los jueces: son los empleados públicos que están capacitados para hacer bien su trabajo y disponen de los medios para llevarlo a cabo, que tienen garantizada su independencia y por lo tanto no han de someterse por conveniencia o por obligación a los designios del que manda. Desde el principio mismo de la democracia, los partidos políticos hicieron todo lo posible por eliminar los controles administrativos que ya existían y dejar el máximo espacio al arbitrio de las decisiones políticas. Ni siquiera hace falta el robo para que suceda el desastre.

Que se construya un teatro de ópera para tres mil personas en una pequeña capital o un aeropuerto sin viajeros en mitad de un desierto no implica solo la tontería o la vanidad de un gobernante alucinado: requiere también que no hayan funcionado los controles técnicos que aseguran la solvencia y la racionalidad de cualquier proyecto público, y que sobre los criterios profesionales hayan prevalecido las consignas políticas.

En cada ámbito de la administración se han instalado vagos gestores mucho mejor pagados siempre que los funcionarios de carrera. Obtienen sus puestos gracias al favor clientelar y ejercen, labores más o menos explícitas de comisariado político. Pedagogos con mucha más autoridad que los profesores; gerentes que no saben nada de música o de medicina pero que dirigen lo mismo una sala de conciertos que un gran hospital; directivos de confusas agencias o empresas de titularidad públicas, a veces con nombres fantasiosos, que usurpan y privatizan sin garantías legales las funciones propias de la administración. En un sistema así la corrupción y la incompetencia, casi siempre aliadas, no son excepciones: forman parte del orden natural de las cosas. Lo asombroso es que en semejantes condiciones haya tantos servidores públicos en España que siguen cumpliendo con dedicación y eficacia admirables las tareas vitales que les corresponden: enfermeros, médicos, profesores, policías, inspectores de Hacienda, jueces, científicos, interventores, administradores escrupulosos del dinero de todos.

Que toda esa gente, contra viento y marea, haga bien su trabajo, es una prueba de que las cosas pueden ir a mejor. Construir una administración profesional, austera y eficiente es una tarea difícil, pero no imposible. Requiere cambios en las leyes y en los hábitos de la política y también otros más sutiles, que tienen que ver con profundas inercias de nuestra vida pública, con esas corruptelas o corrupciones veniales que casi todos, en grado variable, hemos aceptado o tolerado. El cambio, el vuelco principal, es la exigencia y el reconocimiento del mérito. Una función pública de calidad es la que atrae a las personas más capacitadas con incentivos que nunca van a ser sobre todo económicos, pero que incluyen la certeza de una remuneración digna y de un espacio profesional favorable al desarrollo de las capacidades individuales y a su rendimiento social.

En España cualquier mérito, salvo el deportivo, despierta recelo y desdén, igual que cualquier idea de servicio público o de bien común provoca una mueca de cinismo. La derecha no admite más mérito que el del privilegio. La izquierda no sabe o no quiere distinguir el mérito del privilegio y cree que la ignorancia y la falta de exigencia son garantías de la igualdad, cuando lo único que hacen es agravar las desventajas de los pobres y asegurar que los privilegiados de nacimiento no sufren la competencia de quienes, por falta de medios, solo pueden desarrollar sus capacidades y ascender profesional y socialmente gracias a la palanca más igualitaria de todas, que es una buena educación pública.

Nadie se ha beneficiado más del rechazo del mérito y de la falta de una administración basada en él que esa morralla innumerable que compone la parte más mediocre y parasitaria de la clase política, el esperpento infame de los grandes corruptos y el hormiguero de los arrimados, los colocados, los asesores, los asistentes, los chivatos, los expertos en nada, los titulares de cargos con denominaciones gaseosas, los emboscados en gabinetes superfluos o directamente imaginarios. Unos serán cómplices de la corrupción y otros no, pero todos contribuyen a la atmósfera que la hace posible y debilitan con su parasitismo el vigor de una administración cada vez más pobre en recursos materiales y legales y por lo tanto más incapaz de cumplir con sus obligaciones y de prevenir y atajar los abusos.

Una cultura civil muy degradada ha fomentado durante demasiado tiempo en España el ejercicio del poder político sin responsabilidad y la reverencia ante el brillo sin mérito. Caudillos demagogos y corruptos han seguido gobernando con mayorías absolutas; gente zafia y gritona que cobra por exhibir sus miserias privadas disfruta del estrellato de la televisión; ladrones notorios se convierten en héroes o mártires con solo agitar una bandera.

Esta es una época muy propicia a la búsqueda de chivos expiatorios y soluciones inmediatas, espectaculares y tajantes —es decir, milagrosas—, pero lo muy arraigado y lo muy extendido solo puede arreglarse con una ardua determinación, con racionalidad y constancia, con las herramientas que menos se han usado hasta ahora en nuestra vida pública: un gran acuerdo político para despolitizar la administración y hacerla de verdad profesional y eficiente, garantizando el acceso a ella por criterios objetivos de mérito; y otro acuerdo más general y más difuso, pero igual de necesario, para alentar el mérito en vez de entorpecerlo, para apreciarlo y celebrarlo allá donde se produzca, en cualquiera de sus formas variadas, el mérito que sostiene la plenitud vital de quien lo posee y lo ejerce y al mismo tiempo mejora modestamente el mundo, el espacio público y común de la ciudadanía democrática.

27/5/15

dos tastets

"Ja no pregunto on es troba. Va ser en el món; pot retornar al món; tot just s'hi amaga. Ja no pregunto quina cosa era, perquè ho vaig veure i ho vaig conèixer.

Vosaltres que busqueu el més alt i el millor en la profundi­tat del saber, en l'avalot dels negocis, en la foscor del passat, al laberint de l'esdevenidor, en les tombes o més enllà dels estels, vosaltres, sabeu com s'anomena? Sabeu el nom d'allò que és alhora un i tot?

S'anomena bellesa.

Sabíeu el que volíeu? Ni jo mateix no ho sé, i això que ho pressento; pressento la nova divinitat d'un regne nou i hi corro darrere tot adelerat i agafo els altres i me'ls emporto, com el riu arrossega els rius a l'oceà".

F. Hölderlin, Hiperió.



"... la bellesa no ofereix cap resultat concret ni a la raó ni a la voluntat; no satisfà cap finalitat particular, ni intel­·lectual ni moral; no descobreix cap veritat ni ens ajuda a acomplir cap deure; en una paraula: és tan incapaç de forjar el caràcter com d'il⋅luminar l'intel⋅lecte. 

La cultura estètica, doncs, deixa en la més gran indeterminació el valor personal o la dignitat dels homes, en la mesura que aquesta cultura només pot dependre d'ells mateixos. 

L'única cosa que aconse­gueix la cultura estètica és que gràcies a ella i per naturale­sa, l'home pugui fer d'ell mateix el que vulgui i que torni a posseir plenament la llibertat d'ésser allò que deu ésser".


F. Schiller, Cartes sobre l'educació estètica de l'home, carta vint-i-unena.

nou i vell

Sempre hi ha qui diu que no hi ha res de nou. Nada nuevo bajo el sol. Potser hi ha qui pot pensar que amb l'eix nou/vell ha trobat una eina útil per entendre i actuar en allò que és públic. En tot cas, útil o no, nou no és. Més de 100 anys fa que Ortega, a la seva manera (que naturalment no és d'avui i cal "traduir"), ja deia quelcom semblant: la "España oficial" no està connectada amb la "España real" (o "vital"). I cal superar aquesta distància... amb educació, educació i educació.

Bé, i respecte a la vella "nova política", Ortega també deia:

"esta nueva política tiene que tener conciencia de sí misma y comprender que no puede reducirse a unos cuantos ratos de frivola peroración ni a unos cuantos asuntos jurídicos, sino que la nueva política tiene que ser toda una actitud histórica". 

Un bon exercici és traduir a la nostra actualitat el què pot voler dir això de l'actitud històrica.

26/5/15

decòrum

Hi ha un concepte a Ciceró força interessant: el decòrum (tal com es tradueix a la Bernat Metge) o decor. També en podríem dir “amb dignitat” o “allò convenient”, segons els contextos en què l’utilitzem (conducta indecorosa, viure amb dignitat, fer allò que és convenient...).

Una primera aproximació ens diu que té a veure amb el que és apropiat o adequat a les circumstàncies i/o a les persones a qui hom s’adreça quan parla –sí, perquè sembla que l’origen d’aquest concepte està en la retòrica clàssica.

(ex cursus: res a veure amb el sentit purament superficial que adapta de vegades la paraula, remetent a qüestions purament superficials que tenen a veure amb la "decoració").

L’ètica i l’estètica, doncs, tant a prop... I el sentit comú: Ciceró no planteja un ideal de saviesa i virtut plusquamperfectes, sinó que fa una proposta adequada a la vida real. Es tracta de què l’harmonia interna es manifesta externament. Hi ha una certa projecció, doncs, de l’excel·lència moral en una espècie de bellesa moral que la persona virtuosa -la bona persona- llueix amb naturalitat. Virtut i bellesa, sí.

Escoltem a Ciceró: “Talment com l’elegància i la bellesa del cos no poden separar-se de la salut, el decòrum és tot fos amb la virtut”. El que hi ha dins es manifesta, i els demés en capten la qualitat moral.

Així és que s’hi construeix comunitat, des d’aquí: “el decòrum que brilla en la vida mou l’aprovació d’aquells amb qui es viu, per l’ordre i la conseqüència i la mesura en tots els dits i fets”.

La persona que s’esforça per conrear el decòrum, per actuar moralment, està provista d’un recurs que l’adreça cap el bé comú: les reaccions dels altres. Podríem dir que un cert sentit íntim ens indica allò que està bé. El sentit comú (tot i que cal conrear-lo conreant-se) ens permet reconèixer una persona bona, una bona persona. Quan veiem les seves accions o l'escoltem ho sabem, que es tracta d'una persona virtuosa.

Idealisme primaveral, i bona voluntat. Per tornar a les arrels i des d'allà construir. I "ser amable amb la gent i amb maneres de jove discret i educat"... anar  aixecant paret.

13/5/15

Valors

Potser és una moda, i els Valors són tendència. Amb l'Eduard sempre recordem, amb aires unamunians, que als catalans... nos pierden los valores. A veure: no parlem del brut diner (allò de què l'objectiu de tota empresa és crear valor per a l'accionista, o l'impost sobre el valor afegit), sinó d'allò immaterial que des de determinades escoles de pensament s'ha tematitzat i pensat com a realitat present en la vida i l'acció. Per resumir, anem a la wikipèdia:

En ètica hom diu que suposen un imperatiu d'acció, és a dir, obliguen a actuar d'una manera determinada segons es tinguin uns valors o uns altres. El valor és, doncs, el nucli de tota moral. Cada persona té uns valors determinats, igualment com en té uns cada cultura.
La ciència dels valors és l'axiologia, que és una part de l'ètica. Determina quins criteris fan que una persona tingui uns valors o uns altres, quina jerarquia de valors existeix en cada comunitat i com influencia en l'acció. Igualment analitza el sistema de valors d'un individu o grup.

Bé, doncs això. Valors humans, més o menys; axiologia pura i dura. Doncs bé: a l’àmbit empresarial, els entesos expliquen que hi ha tot una escola de management que predica que cal introduir els valors a les organitzacions. No només els valors econòmics (que se les supone), sinó els valors de debò. Aquesta línia o moda proposa que les empreses concentrin la seva atenció en la gestió del recurs humà (olé tu) i els valors que hom ha de suposar que l’adornen, i no basar-se tant en gestionar procediments i estructures. Introduir els valors a les organitzacions demana trobar referents compartits que comprometin a la gent, més enllà de la fredor dels comptes de resultats. Si aquests valors són coneguts, compresos i assumits es converteixen en un factor de dinamització molt potent (i també de control, tot s’ha de dir). La feina no es fa perquè toca o perquè ens vigila l’encarregat, sinó per responsabilitat i compromís, perquè amb ella aconseguim creixement personal. Sembla que, fins i tot, van descobrir que aquest capteniment del factor treball acaba essent més econòmic i millora els resultats de l’empresa "post-fordista" (a que sóc llegit, eh?).



L’ús dels valors, doncs, ha entrat en el món de l’empresa, i s’hi presenta com una iniciativa d’èxit. En l’administració pública, en canvi, no sé si s’acostuma a tractar aquesta visió. Potser és vista com una cosa poc seriosa o com un intent de desviar l’atenció respecte dels principis weberians de professionalitat i racionalitat, tan arrelats (en tots els treballadors públics, oi que si?); o ras i curt com una collonada (per part dels treballadors públics -minoria, oi?- centrats només en la nòmina, els moscosos, els triennis, els horaris i els dies de vacances).

Aquesta desatenció és paradoxal. De fet, la utilització dels valors per part del món empresarial és instrumental. I ara ens posem kantians: els valors que s’hi posen en joc no són finalitats en ells mateixos, sinó recursos per obtenir un objectiu: incrementar el benefici. En canvi, les amdinistracions públiques tenen els valors... a les seves finalitats! Els valors no només serveixen per millorar hipotèticament l’eficàcia organitzativa, sinó que constitueixen la finalitat pròpia de l’organització. Usar els valors en la gestió empresarial és una estratègia, mentre que en l’Administració pública hauria de ser un tret essencial, i per tant una necessitat.

Els valors públics són els que justifiquen la mateixa existència de l'administració. No cal radicalitzar l'argument invocant l'ètica cívica republicana de Ciceró, però és cert que la finalitat del treball en les administracions públiques és el bé comú. I que aquesta finalitat (i única justificació) hauria d'impregnar d'alguna manera tota la feina que s'hi fa.

La dèria privatitzadora, per millorar l’eficiència dels serveis, hauria de ser al revés. Des d'un compromís amb allò públic s'asseguraria més i millor la qualitat dels serveis públics i la seva sostenibilitat. Potser caldria, per començar, que el lideratge polític injectès dosis suficients de confiança als equips professionals. I anar fent poc a poc; sense fer "plans estratègics", eh?

5/5/15

confiança

Amb la publicitat donada a les conductes de dos personatges importants del pp, Pujalte i Trillo, hem tingut un nou exemple de xerrameca tòxica: si una conducta no és il·legal, es pot fer. Y punto. Opinadors de tota mena han aprofitat l’avinentesa per llaurar el camp retòric d’allò que és moral i/o legal, aportant a la cultura del país profundes disquisicions que separen o uneixen els dos àmbits amb precisió. Tanmateix, el més interessant d’això potser està en un altre lloc. Tanta tonteria ens mostra, dia rere dia, que hem perdut la confiança en els “nostres” representants. El ja vell crit als carrers, “no nos representan”, va expressar potser aquesta realitat de fons.

Els entesos diuen que les institucions socials es basen en ella. La confiança és una “institució invisible” (que deia Arrow, l’economista) que atorga legitimitat d’ús a la resta d’institucions –a les visibles i materials que ordenen la nostra vida en comú i la fan possible. La confiança acompleix una funció legitimadora, doncs. Atorga qualitat a la legitimitat de les institucions, agregant al seu caràcter procedimental (garantista) una dimensió moral (la integritat) i una dimensió substantiva (la preocupació pel bé comú).

La confiança també té una funció temporal: ens permet pressuposar el caràcter de continuïtat en el temps d’aquesta legitimitat ampliada, convertint-se en una garantia per a conductes futures. També és un "economitzador" sòcio-institucional, doncs permet estalviar-se tot un conjunt de verificacions i proves. Allà on hi ha confiança, no cal fer numerets amb la transparència i els codis ètics, podríem dir parafrasejant l’adagi aristotèlic (“On hi ha amistat no cal la justícia”).


Construir confiança, doncs. Més que recuperar-la, perquè potser hem viscut massa anys còmodament enganyats. Heus aquí el programa.

9/3/15

dos apunts

Amb els mètodes de sempre (i encara hi ha qui vol identificar a uns i altres), el “partit alfa de les classes mitjanes espanyoles”anomena candidata a l’alcaldia de Madrid; i aquesta diu en públic que ningú li farà ni la llista ni el programa. Ningú, és clar, del pp. Jocs verbals, matèria prima per a tertúlies i columnes d’opinió. Una història de les bones, que s’adiu perfectament amb el caire de reality show permanent que ha pres la “informació” política. En realitat, ho fan amb intenció: la candidata es presenta a unes eleccions com a “verso libre”, allunyada del partit i de Rajoy. Ella sola és la candidata; el pp no es presenta a les eleccions a l’alcaldia de Madrid. Bona jugada, en un temps en què sembla que les marques de segons quins partits van a la baixa. De qui? De la dreta, de les dretes.

A la sèrie Borgen, tercera temporada, hi ha una campanya electoral. S’hi presenten vuit partits, 8. Les societats nòrdiques són complexes, evolucionades. Com la catalana, però diferent. Tanmateix, sembla que només dos líders tenen possibilitats reals d’arribar a ser primer ministre. I així, els partits s’agrupen en dos grans blocs; i en campanya, cadascun diu a qui recolzarà com a primer ministre. Fins i tot, els partits d’un dels dos blocs presenten una plataforma electoral comuna. Bipartidisme caduc, diran alguns. Honestedat dels partits, diran uns altres. I fins i tot d’altres afegirien: necessitem adoptar la cultura del pacte, entendre que els governs de coalició són una solució òptima (entre moltes mesures institucionals que cal prendre) per anar superant el descrèdit nihilista de l’acció governamental, de qualsevol acció política. 

el rostre del poder

La mítica The West Wing ens deia com haurien de ser les coses. House of Cards ens diu, en canvi, com són les coses efectivament; encara que segons els entesos no és així. Dues dimensions d'allò que és real.

20/1/15

gent

La gent. We the people. Gent corrent. Ordinary People. La nostra gent. La gent d'aquí.

La gent diu... La gent vol que... La gent està farta de... La gent anirà a... La gent.és...


Gent: el nou subjecte. Propi dels temps que ens han tocat: líquid, esmunyedís, inconcret, vaporós. Substantiu que vol dir allò que qui parla vulgui dir; i alhora tot el contrari. Com tot, “gent” es diu de moltes maneres. I la qüestió, com sempre, és: qui estableix el significat?; és a dir: qui mana? 

Per cert: qui pretén parlar en nom de la gent (sigui qui sigui això) s'equivoca, s'enganya... i enganya! 

19/1/15

deures

Hi ha vegades en què cal fer coses tot i que no agradin... La frase és utilitzada en un capítol de la 2a temporada de Borgen per justificar la necessitat d’algunes actuacions, tant en la vida privada com en la pública.

Mira que fa temps, que això està ben clar. Hi ha coses que cal fer, independentment de les ganes que en tinguem, de les apetències o gustos, de si ens grada o no. Cal fer-ho: per convicció, perquè és un deure (moral, és clar que sí). A continuació, mil derivades i mil matisos. Però el principi és evident.

I vista en aquest present que ens aclapara, la idea sobta. Esclata com una idea revolucionària. Interessants, aquests temps, en què fer propostes de sentit comú esdevé una proclama rupturista –algú ho ha dit, això. També algú va dir que quan cal lluitar per allò que és obvi... és la revolució.

Pensem les revolucions possibles i fem-les. Perquè podem; perquè cal.


Per cert: Borgen no és la irrepetible The West Wing, ni la shakesperiana The House of Cards (en les dues versions)... però déu n’hi do aquesta sèrie. Bonsíssima.

2/12/14

la gran estafa


Fabra a la presó; un altre. Tot i que aquest és "caza mayor", en són molts, molts, molts. Si fòssim com ells, diríem: que se joda!. Ho faríem amb escarafalls, cridant. Però no, nosaltres no som d'eixe món. I ens fa una immensa pena. No que entri a la presó el delinqüent -tant de bo hi entressin tots els delinqüents. Tant de bo arribés el dia en què "paguen su culpa los traidores". Tant de bo conquerir el cel fos simplement això: el triomf de la decència. No, el que fa pena (fàstic també) és la degradació gairebé absoluta que aquests de les dretes (d'aquí i d'allà, eh?) estan fent amb tot allò que és la vida pública. La més noble de les dedicacions d'un ciutadà hauria de ser tenir cura dels afers comuns. I ells l'estan pervertint fins al límit. En el fons, als que de debò manen tant se'ls hi en fot. Les majories parlamentàries les aconsegueixen igualment. Amb el desprestigi/perversió de l'activitat centrada en l'espai públic sortim perdent els de sempre, els d'abaix. Els que no tenim altre recurs que la paraula, el vot de tant en tant... i el cos, la voluntat, la capacitat de vertebrar lligams comunitaris, l'ànsia que crea. No en tenim prou; necessitem la Política. 

13/10/14

dret a tenir drets

Política mínima, de supervivència. Navegant entre els esculls que posen uns (enganys) i d'altres (menyspreus). L’eix organitzador de qualsevol proposta política que es vulgui a l’alçada d’aquest temps potser hauria de referir-se a quelcom proper i immediat; si és que no ens fa vergonya recuperar els mots...

El dret a la vida –digna!-, al cos, a la salut –integral!-, a la construcció/recerca de la felicitat, a la satisfacció raonable de les necessitats....  “el dret a trobar allò que hom és i tot allò que hom pot arribar a ser”, que deia Foucault. 

Això converteix en modestament intencionals les accions públiques que cerquen configurar racionalment aquest àmbit comú (plural, contradictori) que és l'espai públic -el lloc privilegiat on és necessària la Política.






6/5/14

no hace falta decir nada más


A los consejos mencionados añádase todavía uno: delimitar o describir siempre la imagen que sobreviene, de manera que se la pueda ver tal cual es en esencia, desnuda, totalmente entera a través de todos sus aspectos, y pueda designarse con su nombre preciso y con los nombres de aquellos elementos que la constituyeron y en los que se desintegrará. Porque nada es tan capaz de engrandecer el ánimo, como la posibilidad de comprobar con método y veracidad cada uno de los objetos que se presentan en la vida, y verlos siempre de tal modo que pueda entonces comprenderse en qué orden encaja, qué utilidad le proporciona este objeto, qué valor tiene con respecto a su conjunto, y cuál en relación al ciudadano de la ciudad más excelsa, de la que las demás ciudades son como casas. Qué es, y de qué elementos está compuesto y cuánto tiempo es natural que perdure este objeto que provoca ahora en mí esta imagen, y qué virtud preciso respecto a él: por ejemplo, mansedumbre, coraje, sinceridad, fidelidad, sencillez, autosuficiencia, etc. Por esta razón debe decirse respecto a cada una: esto procede de Dios; aquello se da según el encadenamiento de los hechos, según la trama compacta, según el encuentro casual y por azar. Esto procede de un ser de mi raza, de un pariente, de un colega que, no obstante, ignora lo que es para él acorde con la naturaleza. Pero yo no lo ignoro; por esta razón me relaciono con él, de acuerdo con la ley natural propia de la comunidad, con benevolencia y justicia.


Marco Aurelio, Meditaciones (III, 11)

27/3/14

professió de fe

Viure junts: heus aquí la condició de la nostra existència. Conviure tot fent possible que cadascú, lliurement, pugui desenvolupar el seu propi projecte vital. En aquest horitzó, la cultura és imprescindible. Sense una cultura cívica arrelada en els cors i les ments de tothom és impossible construir la convivència que ens fa lliures.



La llibertat com a valor suprem és el que dóna la veritable dimensió de la dignitat que mereixem totes les persones. Una llibertat, tanmateix, que ha de ser efectiva i concreta. Que, per tant, exigeix per a la seva realització una estructura social en què la igualtat d’oportunitats faci possible que tothom pugui desenvolupar el seu propi projecte vital.


És responsabilitat de cadascú desenvolupar la pròpia realització personal, escollir autònomament els objectius de la vida i esforçar-se per assolir-los. Però és cosa de tots -de la societat organitzada mitjançant normes justes- garantir les condicions que facin possible aquesta recerca del camí propi. Totes les persones, sense cap distinció, han de tenir les mateixes oportunitats d’accedir a l’educació, a la salut, a les pensions, a la cura en cas de dependència, etc.

No sé si ja se'ns ha passat l'època en què això tenia sentit...

20/3/14

el mal català

Esgarrifa l’anunci oficial del “tricentenari”. Sembla dissenyat per aixecar els cors; és un producte motivacional, potser. Té un aire de foc de camp en unes colònies organitzades per un agrupament escolta o un club d’esplai. Per una entitat xiruquera, on l’opció per la fe i l’opció pel país es barregen i es confonen –s’identifiquen. Però no: és l'anunci d'una institució estatal, la Generalitat de Catalunya. 

Dibuixa un “nosaltres”: érem, som i serem (tant si es vol com si no es vol). Tanmateix, qui  és que decideix qui entra o surt d'aquest cercle del "nosaltres"? Quins lligams uneixen a qui per a pertànyer-hi? Aquestes qüestions romàntiques, essencialistes, teològiques... ja feia temps que les havíem superat, oi? Doncs no: Sant Tornem-hi.

L’essència (vagarívola, abstracta) per damunt de l’existència (material, real). La institució no és gens responsable (ni davant Déu ni davant la Història) de res que tingui a veure amb aquesta existència real, com per exemple les beques menjador, o les escoles bressol públiques municipals, o més en general la pobresa creixent en els contorns metropolitans. Ah!, perdó: tot plegat s'arreglarà quan arribi el gran dia.

Uff... paro d'anar per aquí. Dec ser un traïdor a la pàtria; un mal català.  Tornem a mirar-ho, a sentir-ho... Tinguem Fe!


4/2/14

pongamos que hablo de...

la mentida patològica
la subordinació dels interessos públics als privats
l’elecció de col·laboradors en funció de la seva submissió i no de la seva capacitat
la desqualificació sistemàtica de l’adversari
la reacció paranoica a les crítiques
el despreci més absolut cap a qui discrepa
etc
etc

Li diem berlusconisme, a això? o cerquem un isme més proper encara?

Tot una forma de “fer política”, tanmateix. Que tard o d’hora acaba per desvetllar-se i mostrar-se en tota la seva veritable cara –perquè no som tant tontos tant de temps. Que ha aconseguit desprestigiar l’activitat que hauria de ser la més noble, la dels millors –perquè es tracta de tenir cura d’allò comú. Que ha instal·lat, també entre la bona gent i no només entre els "predicadors de barra de bar" i els cínics malaltissos, la sensació de què todos son iguales.

Això és absolutament funcional a un determinat projecte, que és el d'aprofitar la crisi per a imposar el capitalisme en tota la seva cruesa. El triomf del capital en la lluita final, potser. Una condició de possibilitat per a aquesta victòria és anorrear la Política. I alguns sembla que s'empenyin seriosament en aconseguir-ho (ah! tant se val la bandera que aixequin nominalment).


9/12/13

Mandela és ben viu

Riure i ballar, signes de vida!!! Veient aquests darrers dies, d’entre l’allau de productes mediàtics al voltant de Mandela, com celebren la seva mort; i com ell ho feia, en ocasions solemnes.

Riure i ballar. Dionís rediviu. I tants records, i tanta feina pendent.



Per cert: aquí a prop, provincians, diuen que sembla que potser és possible que el consum repunti per aquestes festes. Tornem poc a poc a la normalitat, segons el discurs oficial. Ens deixarem? Com ser intempestiu? Com riure i ballar? Com estar vius?

15/11/13

viatjar

Sí, ja ho saps: el viatge més important que has de fer és dins teu. La ruta és a la ment, i no ens l'acabrem mai, aquest viatge. Però si cal sortir i airejar-se, si cal viatjar (no fer el turista!) caminant, tenim ben a prop llocs i espais maravellosos: el nostre país petit n'és ben ple. I el país gran també. Gastronomia, paisatges, art, gent... Fins i tot, si volguessis anar una mica més lluny tampoc cal córrer massa: la Mediterrània, d'Algesires a Istambul és tot un món. I tampoc te l'acabaràs mai. 

Perquè serà, doncs, que quan penses en viatjar el cor (i la trista racionalitat) se'n va lluny, ben lluny...??? Perquè la ment, el país petit i el gran, el mar que és mare nostra s'eixamplen tant??? El viatger i la seva ombra, potser.


7/10/13

plebiscit

Un nou marc conceptual que vol entrar en joc, en el joc: el plebiscit. Un recurs, es diu, si fallen d'altres camins: convertir en plebiscit unes eleccions al Parlament (i farem la campanya amb aires messiànics, un altre cop?). Vénen a la memòria les imatges de Il Gatopardo, peli lenta i bonica que fa honor a la novel·la que li serveix de base. Un senyor de la nova classe ascendent, dels que van fer en el seu moment la via italiana, rendeix comptes dels resultats del plebiscit per la unificació al seu poble: unanimitat en els vots. Remenant al google he trobat la foto d'aquesta inscripció, que m'ha semblat entendre que està a la façana de l'ajuntament de Palerm (capital de Sicília): gairebé tots els vots emesos en un mateix sentit -resultat aclaparador. Per no parlar d'altres plebiscits...


4/9/13

sortim-ne, si us plau

Embolica que fa fort. Aquesta peli dolenta de lladres i serenos que va d'aprenents d'espies i els encàrrecs que atenien… un serial més, que s'afegeix a tants d'altres. Gràcies als tempos judicials -o jurídico-mediàtics- dies i dies, mesos… segurament anys donant-li voltes al i tu més i a totes les collonades típiques i tòpiques que es diuen en aquests casos.

La política convertida en un espectacle, doncs; que gira al voltant de personatges sinistres, aprofitats, caradures. Tots són iguals, tots són el mateix. Els programes nocturns de dissabte a algunes cadenes generalistes espanyoles ho corroboren.


Quin mal que fa, tot plegat, a aquells intents (que n'hi ha molts més dels que ells diuen i volen) de fer les coses bé, de servir honestament els interessos comuns. Un mal objectiu, absolut... potser irreversible.

Què bé que li va a les dretes, aquesta ridiculització de l'àmbit de la política - aquesta berlusconització. Perquè ens entossudim en donar-lis peixet?  Perquè no ens atrevim a trencar el mirall, a desfer el cercle tancat? I sortir-nos-en... Vivim uns temps (i els que vindran!) en què és/serà possible (necessari ja ho és de fa anys!), com ho demostren tants indicis.

1/9/13

la mala llet

En la orilla, una de les lectures d'aquest estiu. Em va encisar el relat que hi havia sota la sèrie televisiva Crematorio, i així vaig descobrir l'autor.

Collons, Chirbes! quines males estones m'has fet passar... i tanmateix, era impossible deixar de llegir! Una narració precisa i contundent de bona part d'allò que ens està passant. Una patada directa a l'estómac, i una fiblada intensa a la consciència. Encertat, molt més encertat a l'hora de descriure el món en què vivim que tants assajos amb pretensions, que tants textos "intel·lectuals" amb què ens fem els entesos (has llegit xxx? penso amb xxx que...). Més realista, també; i més cru. Més honest.


24/7/13

la poesia és una eina carregada de futur

finals de juliol... i sembla que tot s'acaba. Tot és urgent, tot s'ha de fer. Amb la íntima i callada sensació de què "jo ja ho deia, això; fa dos anys que ho estic dient". Sensació no satisfactòria, sinó al contrari. Ganes de córrer i fugir; d'anar lluny, però no per veure res en perspectiva, sinó per no pensar-hi. I el lament per allò que hauríem de ser i no som... Com és l'any Espriu, ressonen al cap aquells versos que diuen 

i com m'agradaria d'allunyar-me'n,
nord enllà,
on diuen que la gent és neta
i noble, culta, rica, lliure,

desvetllada i feliç!

Hi ha un poema d'en Margarit que diu una cosa semblant... El títol és "Tantes ciutats on havíem d'anar", i comença dient

El nostre somni és fet de ciutats cultes
Amb música i cafès hospitalaris

En la caracterització d'aquestes ciutats "on havíem d'anar" s'hi diu

Hi ha recers a l’ampara de grans arbres,
Gent callada, educada i ben vestida

Ah! com que la culpa sempre és dels demés... és que són els altres els que no ho són. Però no, no és això -i el poema de n'Espriu ho deixa clar.

Més o menys, el lament neix per no ser nosaltres gent neta, noble, culte, rica, lliure, desvetllada, feliç... callada, educada i ben vestida. I també la sensació (ai, les sensacions!) d'impotència -potser- en constatar que n'és de difícil esdevenir-ne... i què poca força que tinc, tants de cops l'he malmenada... Tanmateix, això acaba dient que  la vull tota per demà, quan la gesta porti l'alba.  Esperant l'alba, doncs; encara.

24/4/13

diàleg

Una prosa brillant, encisadora. Una tesi exigent, dura. Des d'allò que alguns anomenen Ètica Civil Republicana -un bon punt de recolzament des d'on mirar la realitat i provar d'actuar-hi. Amb el llibre, un diàleg tens, violent a voltes, radical. També profitós. De llarg abast. Excitar i donar que pensar (potser per estar-hi en total desacord): què més es pot demanar d'un text? 


25/2/13

i donar-li espai


El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.



Així acaba Las ciudades invisibles (Italo Calvino). Davant l'infern que ens aclapara, dues sortides: adaptar-s'hi (com el peix, que és aigua a l'aigua) o resistir. Camí costerut, com bé sabem des de temps immemorials... Reconèixer què i qui, fer-ho persistir (allargar-ne el temps tant com poguem). I, sobretot, atorgar-li espai -la Ciutat que volem seria aquest espai comú.

17/2/13

la ciutat


Has dit: ”Me n'aniré en una altra terra,
me n'aniré en una altra mar.
Bé hi haurà una ciutat millor que aquesta.
Cada esforç meu és una sentència que em condemna;
i el meu cor sembla un mort colgat dins una tomba.
¿Fins quan ha de ser que em romangui
l’esperit en aquest marasme?
Cap on sigui que giro l’ull i pertot on miro
veig de la meva vida aquí les negres runes,
aquí on he passat tants anys
i he devastat i he fet destrossa”.

Uns nous indrets, no els trobaràs,
no trobaràs, no, unes altres mars.
La ciutat, on tu vagis anirà. Pels mateixos
carrers faràs el tomb. I en els mateixos barris
t’envelliràs, i en aquestes mateixes
cases et sortiran els cabells blancs.
Sempre serà en aquesta ciutat que arribaràs.
Cap a uns altres llocs, no ho esperis,
no hi ha vaixell per tu, no hi ha camí.
Tal com has devastat aquí la teva vida,
aquí, en aquest racó petit,
és en tota la terra que n'has fet la destrossa.

Konstandinos Kavafis (traducció de Carles Riba)

22/10/12

memòria


L’article d’avui d’en Puigverd ens ha tornat a posar al davant del mite (necessari!) de la tercera via. De fons, la remor de la "tercera Espanya" que tant bé era reivindicada a La noche de los tiempos i també, ara fa poc, al darrer llibre d’A. Trapiello: Ayer no más. Com que la novel·la és el camí menys inexacte per descobrir el perquè de tot plegat…

I també allò que som. Per cert, que la novela iba en serio lo he comprendido demasiado tarde. La brillant proposta de viatge i aventura que ens fa Trapiello també parla, molt i molt bé, de la memòria. Que justifica la responsabilitat en el present, i que pot acabar essent una feixuga càrrega que ens impedeix caminar. La memòria que lliga i relliga el que som. Que ens constitueix. Per això som tan complicats, perquè on n'oublie rien. 

12/9/12

fem un cafè?


i en parlem -una mica de tot plegat. Cal aclarir conceptes i idees, ordenar les emocions. Saber què en pensem. Per prendre partit, és clar; no per mirar la realitat des del caliu de l'estable.

16/8/12

de la garantia

Si en el procés d'inscripció a les escoles públiques hi ha algú que creu que algú altre fa trampes, ho ha de comunicar a l'administració. I sembla que no és la primera iniciativa d'aquesta mena que sorgeix de l'administració pública catalana. La notícia ha sortit aquests dies... i potser no serà més que una més de les "serps d'estiu" que a l'agost omplen (d'alguna manera s'han d'omplir) alguns medis de comnicació. El rerafons que implica aquesta proposta, aparentment neutra, és força interessant. Mereix un debat a fons, si més no -apunta a una temàtica que hauria d'estar a l'agenda (sigui el que sigui el que vol dir això d'estar a l'agenda).

Una de les derivades que es pot considerar té a veure amb qui i com ha de vetllar per l'acompliment de les normes. És que ens costa fer-ho de manera espontània; totes les normes a què la convivència obliga se'ns presenten moltes vegades com una càrrega que no cal assumir, de la que hem d'intentar escapolir-nos -pressupossem que tothom ho intenta, i així doncs no serem tontos.


Necessàriament, la vida en comú ha d'estar pautada i reglamentada -una imperfecció de la nostra condició, potser. I sembla que calgui "incentivar" d'alguna manera l'acompliment de les normes, castigant el seu incompliment. Ens hem dotat de sofisticadíssims sistemes de norma-sanció, en tots els àmbits de la vida en comú. Reglaments, ordenances, lleis, normatives, directrius, etc.


Teòricament, l'administració pública garanteix i justifica l'existència de tots els dispositius normatius: els estableix i modifica segons procediments transparents, objectius i regulats; vetlla pel seu acompliment amb imparcialitat i també amb contundència. És així doncs que guanyem la tranquil·litat necessària per a ocupar-nos dels nostres afers particulars: sabem que qui transgredeixi alguna norma (norma que precisament garanteix la possibilitat de què efectivament poguem ocupar-nos sense ensurts d'allò que ens importa realment) serà incentivat negativament; se li treuran les ganes de fer-ho, i servirà d'exemple a qualsevol altre que volguès passar-se de la ratlla: qui la fa la paga.


Teòricament, doncs, l'administració pública assegura aquesta dinàmica d'equilibris necessaris. I això és el que reclamem, moltes vegades, quan ens sembla que la cosa no acaba de funcionar. Quan els veïns d'un barri popular demanen que la guàrdia urbana (o policia local) faci acomplir el que totes les ordenances municipals estableixen estan demanant d'alguna manera això. Que el servei públic sigui precisament el que pensàvem que havia de ser: un conjunt d'institucions que nodreixen la societat de serveis públics (de tothom, per a tothom) que garanteixin la pau, l'estabilitat i la previsibilitat necessàries per a viure.


Aquesta punyetera crisi serveix de coartada perfecta per a instaurar el programa de les dretes, i ho fa trontollar tot. També aquestes seguretats bàsiques sobre les que crèiem haver fonamentat la convivència en una societat com la nostra. Les institucions del servei públic perden la poca legitimitat que els hi quedava. Tot és un engany -una enganyifa dels de dalt, certament. Cauen els vels, potser, i apareix tot plegat en la seva nua realitat: tot era mentida.


Tanmateix, seria una mentida imprescindible. O acabem tots a bofetades... o alguna regla hem d'acceptar. Potser una de les urgències que més ens haurien d'esperonar és la de reconstruir la confiança en les institucions de la democràcia. Des de les minses possibilitats que ens queden per a fer-ho des de l'exemple; des de la contundència i claredat a l'hora de reivindicar-ho.

19/7/12

l'esquer

Si la Generalitat recaptès tots els impostos que es generen a Catalunya, no tindria cap excusa per a destinar els ingressos a una o altra cosa. És a dir: això que passa ara (no podem pagar perquè des de Madrit no ens dónen diners) ja no passaria. Tota la responsabilitat respecte a la despesa en allò que hi ha competència recauria (sense excuses!) en el propi govern autonòmic (o govern nacional, tant se val). No podria fugir d'estudi i refugiar-se en Madrit i els seus desprecis. Vet aquí una raó (potser l'única) que justificaria un "pacte fiscal a la basca". Ara bé: realment és això el que vol l'actual coalició governant?
 

14/7/12

resistir, viure

Per exemple, rellegir els impressionants Sonetos del amor oscuro, de Lorca, ara que podem posar rostre al destinatari de tanta passió. O escoltar poc a poc el darrer disc de Kevin Johansen. O cercar a Paraula d'home, de Garaudy, allò que tant em va il·luminar en la fosca adolescència, ara que s'ha mort l'autor. I després fer buena y largas pláticas sobre ello.

Perquè no articular les necessitats de sentit més personals amb les necessàries posicions de resistència? No ens poden vèncer, no!

11/7/12

Dels BTV als CDM

Els BTV.- La denominació és de l'amic Josep Mª Fuentes. Es referia, amb "Badalona de Tota la Vida" a gent que ell coneix bé. Es pot canviar la B per qualsevol altre lletra (o mantenir-la, com en el cas de Barberà), la S de Sabadell, la T de Terrassa... Així tenim etiquetat un prototip de ciutadà: aquell que es defineix amb un "Jo? de nnnnn de tota la vida!". Què en deu ser, d'avorrit! En tot cas, reflecteix una actitud ben estesa: la d'aquells que s'identifiquen amb un grup reduït de gent que creuen patrimonialitzar un lloc, una ciutat, poble o vil·la. I miren per sobre les espatlles a tots els demés. El caliu de l'estable... Refugiant-nos en un nosaltres, recordem-ho, sempre acabem postulant un no-als altres.


L'alternativa són els CDM.- Ciutadans del Món, de un lugar llamado mundo. Finalitat a assolir, i que cal construir dia a dia. Implica qüestions ètiques, polítiques, existencials... És una opció. Un deure!